La moda convertida ya en práctica casi  habitual,  de difundir videos privados a través de las redes sociales conlleva duras penas de prisión según está estipulado en el titulo X del Código Penal, “Delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio”, en unos artículos que fueron reformados hace apenas unos años tras la proliferación de las redes sociales y aplicaciones similares.

 Las detenciones policiales se están multiplicando en nuestro país en los últimos meses, relacionadas con la revelación de fotografías o videos de terceras personas, casi siempre relacionadas con la utilización de redes sociales como Facebook,  los emails,  el famoso WhatsApp u otras redes de mensajería.

  Destacar que especialmente penalizada está la difusión de información o imágenes relacionadas con la religión, la ideología, raza, salud, creencias o vida sexual de los individuos.

 Para hacernos una idea practica de las penas que se pueden  imponer, se puede establecer  una pena de prisión entre dos y cinco años si se difunden, revelan o ceden a terceros los datos o hechos descubiertos o las imágenes captadas, es más reenviar  imágenes que se han recibido sabiendo que se han conseguido sin autorización,  puede ser castigado con penas de uno a tres años. Si los hechos se realizan con fines lucrativos y afectan a temas personales las penas impuestas pueden llegar hasta los siete años de prisión.

 Como dato curioso destacar que el simple hecho de  compartir “capturas” de WhatsApp,  Telegram o cualquier otra red de mensajería,  de una conversación privada,  puede llegar a una pena de un año de prisión según las circunstancias,  por vulneración del derecho a la intimidad y el honor.

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