Llenar un depósito se ha convertido casi en un lujo para la mayoría de propietarios de un turismo, a fecha de hoy llenar un depósito de gasolina en España, cuesta algo más de 74 euros,  por su parte  hacerlo con gasóleo, cuesta a nuestros bolsillos en torno a los 70 euros, el precio del combustible ha llegado a encadenar 16 subidas consecutivas en lo que llevamos de año.

 Según datos facilitados en el Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio de la gasolina ha subido en nuestro país hasta un 15% desde principios de año, mientras que la subida del gasóleo se sitúa en el 11%, señalar que el barril de crudo Brent,  que se utiliza como referencia en Europa para establecer el precio de los carburantes, en la actualidad ha llegado a los  70 dólares, mientras que el Texas americano,  está  por encima de los 61 dólares.

 Pese a lo elevado de los precios en la actualidad,  hay que recordar que la gasolina en España a pesar de todo es más barata que el precio medio de la Unión Europea, ya que aunque se han producido subidas del IVA y otros impuestos en los últimos años, la presión fiscal continua por debajo de la media de los países que integran la Zona Euro.  Las cifras nos dicen que el precio medio de venta al público del litro de combustible Euro-Súper 95 en la Unión Europea es de 1,487 euros, mientras que el litro de gasóleo varía ligeramente alrededor de 1,378 euros por litro, ambos datos por encima del precio en nuestro país.

 España es en la actualidad el octavo país con el combustible más barato de la Unión Europea, mientras que por ejemplo un país de nuestro entorno como  Francia,  es el sexto más caro. La diferencia radica en  los impuestos fijados por cada país. En Francia por ejemplo a cada litro se le aplican unos impuestos de  0,935 euros, mientras que en España se aplican 0.686 euros aproximadamente.

 Destacar que el precio del gasoil aún se podría elevar en nuestro país  si el gobierno aplica finalmente el llamado “Impuesto al Diésel”, con el que se pretende en primer término equiparar el precio del gasóleo y la gasolina,  y en segundo término  aumentar  la recaudación del Estado en una cifra que se podría situar según algunos cálculos,  por encima de los 600 millones de euros anuales. Es importante tener en cuenta que esta subida no afectaría al menos temporalmente,  a los profesionales que usan el transporte como medio de trabajo, como son por ejemplo  los transportistas o los agricultores.

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